Cambia el juicio por compasión

“Esta mañana vi a Mery en el colegio, iba hecha un espanto, sin peinar, en chándal y no me saludó cuando pasó a mi lado”. “Ana ya no toma lácteos ni azúcar porque quiere adelgazar, ¡vaya tontería!”. “Mira esa chica haciéndose un selfie, se cree guapa”. Cuántas veces nos encontramos a nosotros mismos juzgando sobre los otros, las vidas de los demás, la personalidad y actitud de otros, es tan fácil y gratuito dar una opinión sin reflexionar en ello, pero ¿conoces la historia que hay detrás de esa apariencia o conducta que estás juzgando?. Tal vez María no ha podido dormir esa noche porque su hijo estaba enfermo y no ha tenido tiempo o ganas de arreglarse porque cuidar a su hijo es más importante en ese momento para ella que dedicar tiempo a lucir bonita. Puede que Ana no coma azúcares porque le han descubierto una enfermedad o simplemente quiere comer saludable y la chica que se toma un selfie tal vez sea blogger de moda y quiera publicar su ropa. Estas serían algunas explicaciones pero también podría haber otras, ¿quién sabe? Únicamente la persona misma lo sabe, lo cierto es que detrás de cada acto que juzgamos hay una historia, ¿y si en vez de dejarte llevar por la frialdad de juzgar, vas más allá y te interesas por la historia, preguntas, te preocupas o simplemente reflexionas y piensas en cuál podría ser la explicación que hay detrás. Sentir compasión por los demás, ser comprensivo, empatizar, te beneficia a ti mismo, el resultado que generan estas emociones en ti son más positivas que cuando juzgas. Cuando juzgamos quién más sale perjudicado es uno mismo, produciendo vibraciones negativas internas y enviando energía negativa a nuestro entorno las cuales luego son devueltas de cierta manera.

Todos juzgamos en algún momento, unos más, unos menos, pero la cuestión está en darse cuenta de cuando lo hacemos y cambiarlo por comprensión. Presta atención y te sorprenderás descubriendo que juzgas más a menudo de lo que creías, pero cuando consigas identificar esas ideas y te veas juzgando ya habrás dado el paso para cambiar esa forma de pensar, una vez que te das cuenta de que estás realizando un enjuiciamiento puedes pararte a analizarlo y a pensar en las otras opciones y explicaciones que hay detrás y sustituir el enjuiciamiento por compasión por ejemplo. Cultiva un interior de paz y amor.

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