El impacto de la infancia en la edad adulta

Nacemos sin autoconcepto

El bebé cuando nace no tiene lenguaje aún, el autoconcepto es la representación interna que tenemos de nosotros mismos, tanto positiva como negativa y empezamos a desarrollarla con el lenguaje y la interacción con el entorno (sobre todo la familia, amigos cercanos, la escuela), las experiencias en la infancia.

La relación con los padres juega un papel importante

Son el primer ambiente de contacto social del niño, su primer referente para aprender las conductas, los valores que determinan el futuro comportamiento social.

Es en la interacción con los adultos donde el niño aprende a regularse, solucionar problemas y gestionar sus emociones.

El entorno cumple un papel primordial en la formación del autoconcepto.

Te pongo un ejemplo, niñ@s a los que sus padres o profesores les decían que no valían para las matemáticas, de adultos tendrán la idea de que “no se le dan bien las matemáticas”.

Los adultos le limitaron con sus creencias y comentarios y no le dejaron desarrollar su posible potencial.

Las experiencias de la infancia tienen un impacto en la personalidad del adulto

Tanto las positivas como las negativas influyen en el desarrollo psicológico de las personas.

Para sanar estas heridas nacidas en la infancia, desde el psicoanálisis se trabaja con “la niña interior”.

Un proceso terapéutico en el que la persona intenta reconectar con aspectos reprimidos de su infancia para comprender mejor sus patrones actuales de pensamiento y comportamiento.

Este enfoque puede ayudar a la persona a sanar heridas emocionales, superar traumas y mejorar su bienestar emocional.

En psicoanálisis, el concepto de «niñ@ interior» se refiere a las experiencias infantiles, lo bueno y lo malo vivido en la infancia.

Cada uno tenemos una representación simbólica o una imagen internalizada de nuestro yo infantil.

La “niña interior” representa la parte más vulnerable y emocional de uno mismo, guarda recuerdos, emociones y patrones de comportamiento establecidos en la infancia.

Las experiencias tempranas, sobre todo las relaciones con los padres o cuidadores influyen en la formación del yo y en la manera en que nos relacionamos con el mundo.

Entrar en el mundo de la niña interior puede generar inquietud, pero si no sanas las heridas de la infancia, éstas controlarán tu vida porque, aunque no seas consciente de ellas, esas heridas están en tu inconsciente afectando y controlando lo que haces, dices, piensas, sientes y como te relaciones.

Cuando sanas a la niña interior empiezas a vivir la vida que tú quieres y eliges.

Si quieres sanar tus heridas, escríbeme, es más fácil hacerlo acompañad@.

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