¿Por qué NO eliminar pensamientos negativos?

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Vivimos rodeados de mensajes que promueven la idea de que hay que eliminar los pensamientos negativos para ser feliz, pero qué hay de cierto en ello.

¿Has escuchado la canción de Aitana «lo malo»?

Pa’ fuera lo malo no, no, no
Yo no quiero nada malo no, no, no
En mi vida malo no, no, no

En la cultura occidental se orienta a lograr un estado emocional “positivo”, “correcto” y evitar lo “negativo”, “incorrecto”.

Como un discontinuo, donde sólo existe lo positivo-negativo y la idea de que para logar el bienestar hay que suprimir el malestar.

Y ¿por qué menciono la canción de Aitana? Porque refleja esta cultura de “sacar lo malo”.

En la sociedad nos bombardean con este tipo de mensajes, que promueven la idea de que sentir malestar está mal. En cambio, esta creencia es más perjudicial que aceptar que el sufrimiento psicológico es parte de la vida humana.

Lo que en realidad nos limita es creer que debemos vivir sin malestar y eliminar los pensamientos negativos.

El peligro de este concepto es que puedes entrar en un patrón recurrente de evitación, un círculo vicioso. Ante la presencia de malestar, harás lo que sea por evitar sentir ese malestar, ya sea llorando, agrediendo, bebiendo.

La angustia disminuirá por un tiempo, lo cual reforzará esta respuesta, potenciado por el refuerzo social que promueve que hay que eliminar el malestar para poder ser feliz.

¿Qué pasa cuando entras en este círculo vicioso?

A la larga, aquello que te hace sufrir, estará cada vez más presente y acabará limitándote para lograr tus metas.

Cuando vives en un contexto de evitación, acaba influyendo en todos los aspectos de tu vida. Al creer que estás haciendo lo “correcto” pero sin conseguir el efecto deseado.

Y empiezas a cuestionarte…

¿por qué cada vez estoy peor? ¿por qué sufro tanto?, ¿qué está pasando con mi vida?

Qué dicen los estudios sobre eliminar pensamientos negativos

La clave está precisamente en dejar de hacer lo que se considera «lo correcto» para solucionar el problema porque paradójicamente lo empeora y no lleva a la solución.

Las investigaciones demuestran que suprimir los pensamientos negativos no deseados e intentar controlar el dolor a través de la supresión/evitación de pensamientos/malestar, resulta inservible para conseguir el objetivo deseado.

Datos clínicos señalan que cuanto más se esfuerza uno en suprimir los recuerdos, pensamientos o sensaciones que no desea, más presentes se hacen éstos y más se amplía su impacto a otras áreas de la vida.

Se produce un efecto rebote y no sólo eso, autores afirman que la re-experiencia del pensamiento suprimido alcanza niveles superiores a los previos, es decir, el malestar llega a ser mayor y por tiempo más prolongado cada vez que reaparece.

Te voy a contar el cuento de Ágata y Amanda…

Ágata está trabajando en su ordenador y de repente en la pantalla aparece el siguiente mensaje:

“No sirves, todo lo haces mal, volverás a fracasar”.

Rápidamente intenta buscar cómo eliminar el mensaje, lo hace desaparecer de la pantalla y sigue haciendo su trabajo.

Al rato vuelve a aparecer otro mensaje similar y vuelve a eliminarlo y así otro y otro, sigue haciendo su trabajo, pero angustiada y pendiente de quitar los mensajes que no le gustan.

La vida de Ágata está limitada por esa pantalla de la que vive pendiente para eliminar cualquier mensaje que aparezca.

A Amanda le sucede la misma situación, también recibe este tipo de mensaje, los mira, tampoco le gustan, pero en vez de eliminarlos decide seguir haciendo su trabajo y dejarlos ahí.

La diferencia entre ambas, es que Ágata no consigue eliminar los mensajes para siempre ni tampoco rendir en su trabajo.

A estar en constante estado de alarma y atención le genera un bloqueo y el sufrimiento va en aumento, vive una vida limitada a esos mensajes.

Amanda en cambio, sigue con su vida, realizando sus tareas, manteniendo los mensajes ahí, aceptándolos, porque tener esos mensajes en la pantalla no le impide hacer su trabajo, en realidad, solo son mensajes en una pantalla.

Ahora, tómate un momento y piensa, ¿cuánto esfuerzo has estado poniendo para eliminar ese malestar? ¿has sentido impotencia por no ver resultados?, ¿cuánto tiempo has perdido?

¿Quieres seguir invirtiendo tanta energía en ello aunque no te dé resultados o incluso te genere más malestar? ¿Estás dispuest@ a probar a aceptarlos y seguir con tu vida?

En este post te doy consejos prácticos para pasar de una mentalidad fija a una de crecimiento.

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